Tuesday, January 12, 2010

08. Sexo

(Contiene lenguaje explícito)



Siempre que está encima del escenario, lleno de éxtasis, entrelazando sus dedos entre las cuerdas de su guitarra y disfrutando del fantástico sonido que produce, le gusta coquetear con la gente del público. Todos lo miran igual, con unos ojos brillantes y abiertos como platos. Pero siempre hay alguno que le llama más la atención que otros. Hombres, mujeres... le da igual. Esta vez el elegido es un jovencito de unos 15 años, tímido, como a él le gustan. Al terminar el concierto, lo busca, y con una mirada de depredador, se acerca hacía él. Todos hacen lo mismo, lo miran, se sonrojan y bajan la mirada. Y eso a él le encanta. Hablan de cosas sin importancia hasta que sale la palabra sexo, la palabra que Axel estaba esperando. Cualquier lugar le sirve para echar un polvo. Los asquerosos lavabos, la sucia puerta trasera... aunque hay veces que se los lleva a casa. Pero hoy el sitio elegido es el backstage... si se le puede llamar así a ese cuarto tan antihigiénico. Lo agarra por encima de los hombros y se lo lleva hacía allí. Cierra la puerta y lo estampa contra la pared. Comienza la diversión. Su lengua se desliza desde su boca hasta su pecho, pasando por su cuello. Al mismo tiempo, le desabrocha el pantalón, y sus expertas manos se centran en su entrepierna. Su lengua sigue deslizándose hasta llegar allí y sigue lamiendo, de arriba a abajo. El chico gime sin parar, deslizándose lentamente hasta el suelo. De repente, llaman a la puerta.

-¡¡Axel!! ¿Estás ahí? ¡Te necesitamos tío, hay que ponerle fecha al próximo concierto!

El chico se pone de lo más nervioso, pero a Axel eso lo excita más. Le quita los pantalones y se desabrocha los suyos. Se pone sobre él y se dispone a penetrarlo. El chico no puede evitar dejar escapar varios gritos de placer, intenta taparse la boca pero Axel lo inmoviliza.

-Oye oye, no hagas eso. Me gusta escuchar la voz de las personas a las que me follo.

Sus embestidas son cada vez más intensas, igual que los gemidos del chaval. Los compañeros de Axel siguen llamando a la puerta, y la excitación es cada vez más fuerte.

-Bah, déjalo... seguro que se está tirando a alguien.

Axel ríe de lado. Da unas cuantas embestidas más hasta que ambos llegan al clímax. Terminan. Axel se viste de nuevo y se despide del chico.

-Ha estado bien, siento tener que irme tan rápido, pero ya has visto que esos gilipollas no pueden hacer nada sin mí. Je...

Dicho esto, se enciende un cigarro y sale del cuarto. ¿Cual sería el nombre del chico? No lo sabe ni le interesa, simplemente es un extraño, como todas las personas con las que ha tenido sexo.

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