Tuesday, January 12, 2010

12. Tacones



Viernes noche, una de las noches de las gogós en el Red Garden. Todo es rojo, como el nombre del sitio indica. Las luces de neón parpadean sin parar. Un sonido psicodélico inunda el local y el escenario se llena de preciosas bailarinas, que comienzan a bailar al son de la música, junto a unas brillantes barras de metal. Todas ellas llevan zapatos de tacón, altísimos. Sadie se siente importante con ellos, le encanta el sonido que producen al moverse de un lado al otro del escenario. Y más un día como hoy, en que suena How Soon Is Now? de los Smiths, una canción que sin duda hace que pierda el mundo de vista durante los 7 minutos que dura. «La música suena mejor acompañada del sonido de mis tacones», piensa. Este viernes Sadie está espléndida. Se fija en unos clientes que la miran con lujuria. Se acerca a ellos, haciendo que sus tacones suenen fuertemente contra el suelo. Levanta su pierna derecha y la coloca con fuerza sobre la mesa, mostrando su liga. Ellos ya saben lo que pide. Sacan un fajo de billetes y no dudan en cumplir su orden. Ella responde con un sensual gracias. Uno de ellos le pide que se quite el sostén. Ella cambia de expresión, lo mira con odio y se acerca hacia el lado de la mesa donde está sentado. Levanta su pierna y coloca el tacón de su zapato derecho contra su cuello, apretándolo con fuerza mientras le responde «no soy una jodida striper». Lo aprieta con más intensidad durante unos segundos, dejándole casi sin respirar. Seguidamente lo aparta, sonríe maliciosamente y se gira. Él la insulta entre toses, pero ella lo ignora mientras se aleja, dándole la espalda. Han conseguido sacarle de sus casillas, odia a los tíos que no saben diferenciar una cosa de la otra. Ella solo baila, no se desnuda. Se acaba la canción, le han fastidiado su momento de éxtasis. Pero ella sigue bailando, espléndida, al ritmo de sus tacones.

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